
“Unicaja alcanza resultados históricos, 632 millones de euros…” dice la nota de prensa publicada en la web institucional el pasado 03 de febrero de este año. Una nota acompañada de una foto, con las tres personas que presentaron dichos resultados. Y por supuesto ni una sola mujer.
Idéntica imagen (cero mujeres) en la performance de fin de año. Y así suma y sigue… Año, tras año… Ni rastro de mujeres en los puestos más relevantes del Banco, ¿no hay mujeres con perfiles adecuados? ¿con profesionalidad, formación, experiencia, etc.? Luego habrá quién se extrañe de que, en pleno siglo XXI, se siga hablando del famoso “techo de cristal”. Imposible romperse ni con una maza, con semejantes despropósitos.
A nuestra Entidad se le llena la boca de certificaciones y responsabilidad social corporativa y se le olvida lo básico: la igualdad. Que por si ellos no lo recuerdan, es el quinto de los 17 objetivos de desarrollo (ODS), a los que Unicaja se adhirió “libre y voluntariamente” en su Consejo de Administración de Abril de 2024. “Nos adherimos, pero no cumplimos”, debe ser su “escuchamos, pero no juzgamos”. Es decir, puro postureo.
Reclamar la presencia de mujeres en la alta dirección no es una cuestión de cuotas, sino de justicia meritocrática y de visión estratégica.
Por lo visto tenemos más eslóganes vacíos, como el “Ayudar a las personas a prosperar” que reza el apartado de la misión y el propósito de nuestra Entidad en su web institucional. Lo que no explica es que los únicos que iban a prosperar son los accionistas. Porque la plantilla, nada.
Ahora bien, si la Inteligencia Artificial es del género femenino (al menos en el nombre), ella se lo está llevando todo y en grandes cantidades.
En definitiva, otro 8 de Marzo por el que toca luchar, todas unidas, todas juntas. Porque ante las poses de la Entidad, en este día en el que se reivindica la igualdad y de la que la empresa tanto se congratula, en suma-t seguiremos denunciando su inexistencia.

