Unicaja acaba 2013 sin cerrar el recorte laboral, la absorción de CEISS y la cláusula suelo

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El ‘sprint’ protagonizado por la entidad en las últimas semanas no ha logrado compensar un año de indecisiones y frenazos a sus principales proyectos
29.12.13 – 17:37 – Nuria Triguero | Málaga
Unicaja acaba 2013 sin cerrar el recorte laboral, la absorción de CEISS y la cláusula suelo
2013 iba a ser el año clave para Unicaja; el año en que por fin iba a cerrar la absorción de CEISS y a afrontar el ajuste de gastos laborales que sus responsables consideran imprescindible. Ni los más pesimistas pensaban que la entidad iba a llegar al 31 de diciembre sin haber tachado estos objetivos de su lista. Pero así va a ser. Pese al ‘sprint’ que ha protagonizado en estas últimas semanas del año, 2013 va a pasar sin pena ni gloria en la historia de Unicaja. Tendrá que ser 2014 la fecha en la que la institución presidida por Braulio Medel se apunte la consecución de dichos retos estratégicos. También ha dejado sin resolver un problema de importantes implicaciones para su cuenta de resultados, su reputación y su clientela: las cláusulas suelo.
Desde que en 2011 comenzaran las conversaciones entre Unicaja y Caja España-Duero, ambas entidades han ido incumpliendo sistemáticamente las sucesivas fechas previstas para su integración. El rescate bancario es la principal causa de que el proceso se haya complicado, ya que el esquema bajo el que estaba diseñado saltó por los aires en verano de 2012 al detectar Bruselas graves carencias de capitalización en la entidad castellana. Desde entonces Unicaja ha tenido que negociar con el Banco de España y la Comisión Europea una nueva fórmula para hacer factible la operación. Pero en esta tardanza también han pesado la indecisión mostrada por Medel, sus numerosos giros de timón y su singular manera de afrontar las negociaciones, no dando nunca por cerrado ningún capítulo.
Ahora sí puede decirse que el proceso se acerca a su término. De hecho, este final debería haberse producido el pasado 20 de diciembre, fecha en la que expiraba la oferta de canje lanzada por Unicaja a los titulares de acciones y bonos convertibles de CEISS. La entidad malagueña ha decidido prolongarla hasta el próximo 10 de enero con el fin de tener más tiempo para convencer a los preferentistas castellanos, que al fin y al cabo son los que tienen la llave de la operación, puesto que detentan el 70% del capital de la antigua Caja España-Duero. Si tiene éxito en esta tarea –y no está escatimando esfuerzos, con un millar de personas trabajando sobre el terreno para convencer a más de 30.000 pequeños ahorradores–, la absorción será un hecho.
Pero si por el contrario no alcanza un nivel suficiente de adhesiones –que en principio se fijó en un 75%, pero después Unicaja aclaró que podría ser inferior–, se abre una nueva incógnita: ¿Unicaja descartará la operación o intentará negociar ayudas públicas adicionales para compensar ese déficit de capital? En tal caso, el proceso volvería a sufrir un nuevo retraso.
Frente laboral
En las últimas dos semanas, Unicaja también ha reactivado otro frente que había dejado dormido por voluntad propia: el del ajuste laboral. Resulta difícil, al menos desde fuera, interpretar su estrategia en este asunto. A principios de 2012 Braulio Medel anunció que era necesario recortar el 20% del presupuesto destinado a nóminas. Unos meses después de ese globo sonda, Unicaja intentó imponer una bajada de sueldo del 10% a todos sus empleados, pero después se echó atrás y la negociación real con los sindicatos no empezó hasta este año, en septiembre. La entidad se sentó a la mesa con prisa: dijo que quería cerrar el ajuste antes de que acabara el año. Y sin embargo, a finales de octubre volvió a dejar en suspenso la negociación. Hace dos semanas volvió a retomarla, presentando una nueva propuesta a los sindicatos. Y no se prevé un acuerdo inminente, dado que los representantes de la plantilla respondieron con una contrapropuesta que ahora está siendo estudiada por Unicaja.
La malagueña se ha convertido, pues, en una de las más rezagadas de su sector a la hora de afrontar tanto el baile de fusiones como la reestructuración de plantilla. También tiene pendiente dar una solución definitiva al problema de las cláusulas suelo, aunque en eso sigue el mismo patrón que los demás entidades financieras españolas salvo BBVA, Novagalicia y las cajas rurales, que fueron obligadas por el Tribunal Supremo a anular dichas condiciones de todas sus hipotecas. Unicaja, además de elininar el interés mínimo de los nuevos préstamos para compra de vivienda, está intentando llegar a acuerdos individuales con sus clientes, ofreciéndoles rebajas temporales de las cláusulas suelo para evitar demandas.
Las asociaciones de consumidores creen que Unicaja, como el resto de los bancos, da por sentado que tarde o temprano tendrá que anular estas cláusulas, pero está retrasándolo lo más posible para evitar los efectos negativos que tendría dicha eliminación en su cuenta de resultados.
Fuente: http://ow.ly/s8N35

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