UGT conocía las irregularidades laborales del sindicato en Asturias

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sedeugtzaragoza-elperidicodearagonResponsables de ayudas de inmigración sabían que había empleados sin contrato
ANA BRAVO CUIÑASMadrid 03/11/2014
La estructura confederal de UGT, en concreto su Departamento de Migraciones, estaba plenamente al corriente de que la Unión Regional de Asturias utilizaba a trabajadores en situación irregular para ejecutar diversas subvenciones de inmigración que se gestionaban en el Principado.
Como reveló EL MUNDO el pasado 25 de octubre, los fondos para estos programas finalistas eran cuantías que oscilaban entre los 70.000 y 200.000 euros al año entre 2002 y 2014 y procedían de tres administraciones: el Gobierno del Principado de Asturias, el Ministerio de Empleo y el Fondo Social Europeo (FSE). En este esquema, la UGT Confederal era la encargada de tramitar las ayudas relativas a Programas de Información y Asesoramiento Sociolaboral para Inmigrantes, así como de coordinar su ejecución en las autonomías donde se desarrolla.
Para ello, la federación asturiana de UGT empleó durante más de una década a una trabajadora, P. G. G., que percibía parte de su salario de manera irregular, pues aunque estaba dedicada a tiempo completo a ejecutar la subvención, el sindicato sólo le daba de alta como empleada unos meses. El resto del ejercicio no tenía más opción que gastar el paro que acumulaba cuando estaba dada de alta. Y sólo percibía por su trabajo los gastos de kilometraje.
En los e-mails de trabajo entre el Departamento Confederal de Migraciones y la delegación de Asturias y que en esta noticia se reproducen, además de los asuntos propios de la subvención, los coordinadores se interesaban por la situación de P. G. G., entonces responsable en Asturias de Migraciones, y le preguntaban si le habían «hecho ya contrato». A lo que la afectada respondía: «Pues de momento sigo en paro… Seguiré informando». Desde Madrid también le felicitaban cuando se le regularizaba, con alusiones implícitas a lo injusto de su situación laboral: «Me alegro mucho porque la situación era ya un poco… En fin, lo dicho, que me alegro muchísimo por ti».
Al respecto, desde la Ejecutiva Confederal afirman a este diario que «cada organismo y federación del sindicato goza de autonomía en cuestiones de presupuesto y de contrataciones de personal o plantilla». Y suscriben las comunicaciones aquí reproducidas a «un tema personal entre empleados». «Sólo podemos saber lo que oficialmente quieran ellos decir», reiteran en alusión a UGT Asturias.
Al mismo tiempo, el dinero para la contratación de personal se utilizaba para pagar sueldos de las estructuras: Josefina González, secretaria personal del líder en Asturias, Justo Rodríguez Braga; Eva Gavela, economista de la Ejecutiva; Carlos Hernández, responsable de Administración; Francisco López, de Juventud; o Josefa del Valle, graduada social de UGT en Siero. El sindicato «niega rotundamente las acusaciones de desvío de fondos públicos» y mantiene que «en los gastos de personal se encuentra tanto el personal de atención directa como el tiempo de dedicación a las actividades subvencionadas de otros trabajadores de la organización». Si bien, fuentes judiciales recuerdan que ya existe una subvención institucional para pagar a las estructuras de un sindicato y que UGT Asturias se encuentra inmersa en un ERE hasta 2016.
Tras más de una década con contratos indefinidos, temporales o a tiempo parcial -incluso durante todo 2012 no estuvo contratada-, el sindicato prescindió de P. G. G. en enero, tras negarse a trabajar sin contrato. Y ésta llevó su caso a los tribunales. El litigio se resolvió en un acto de conciliación donde UGT aceptó indemnizarla con 26.500 euros. Desde UGT Asturias puntualizan que el acto de conciliación fue una «muestra de buena voluntad» por parte de la organización y defienden que la trabajadora «colaboró igual que miles de personas con un compromiso de militancia». «Su cargo era de naturaleza política, como miembro del Comité Regional. No se puede militar en un sindicato sólo porque te vayan a contratar», critican. En efecto, si se presentaba una inspección de trabajo, tanto P. G. G. como otros compañeros en su situación tenían orden de decir que eran «voluntarios y militantes».
Una situación que sólo inspiraba empatía en Madrid
En el año 2013, el último en que P. G. G. trabajó para UGT Asturias, el programa de orientación sociolaboral se reanudó el 17 de abril -fecha del primer correo electrónico reproducido- cuando se renovó la subvención, que fue de 45.609 euros en la parte de la Consejería de Bienestar de Asturias. En el segundo ‘e-mail’, fechado el 24 de julio, la coordinadora confederal de proyectos le había preguntado a P. G. G. por su situación laboral, a lo que ésta responde: «De momento sigo en paro». El tercer ‘e-mail’ lo envía la coordinadora un mes después, el 23 de agosto. Y lo hace para felicitarla: «Ya sé que, por fin, te han contratado». Pese a esta empatía, cuando P. G. G. acudió a los tribunales un año después, UGT Asturias sólo llevó las justificaciones de las ayudas regionales. La documentación de las subvenciones de Empleo y el Fondo Social Europeo, que debía aportar UGT Confederal, no llegó por las vacaciones de verano. «Habiendo sido el resultado infructuoso dadas las fechas en las que nos encontramos, no regresando la persona responsable hasta septiembre», recoge el escrito que entregó el abogado del sindicato al Juzgado de lo Social número 6 de Oviedo.
Fuente: http://ht.ly/E8nq5