UGT compró una nave para guardar los «souvenirs» que cargaba a la Junta

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El ex secretario general se encargaba de coordinar el envío de las mercancías al «gran bazar» ugetista
A. Muriel / F. Martí. Sevilla.
El sindicato UGT ha adquirido una cantidad tan abultada de productos de publicidad –la gran mayoría con cargo a los fondos públicos– que ha tenido que usar un almacén, un centro operativo que adquirió en propiedad para guardar y distribuir estos objetos. Una especie de gran bazar repleto de «souvenirs» con el logo de UGT que tiene 170 metros cuadrados y que se ubica en un polígono industrial a las afueras de Sevilla.
UGT-A cargó en el año 2008 457.715 euros en regalos a ponentes y propaganda sindical a dos subvenciones en publicidad de los planes de formación sectorial e intersectorial 2006 (que cofinanció, por cierto, la Unión Europea). En el pedido a la empresa Publicar D&M aparecen 25.000 carteras y otros 25.000 bolígrafos Roller. El sindicato incluyó entre la publicidad de estos dos planes material de propaganda sindical que repartió entre las ocho provincias, aunque nada tenía que ver con el objeto de la subvención: 10.000 mecheros, 5.000 radios mosquetón, 50.000 bolígrafos Novartis y 5.000 llaveros rojos, además de regalos a ponentes: 400 relojes, 200 bolígrafos de plata a más de sesenta euros cada uno y 200 memorias USB, como ya ha informado este periódico.
La gestión de todo este material pasó por la Secretaría de Organización, de la que era titular en 2008 Francisco Fernández Sevilla, secretario general hasta que se vio obligado a dimitir por el escándalo de las facturas irregulares a finales de noviembre. Existe un correo muy ilustrativo fechado el 15 de enero de 2008 desde la Secretaría de Organización al departamento de compras del sindicato. «Estimados compañeros. Mediante la presente os adjunto el reparto del material de elecciones sindicales de UGT andalucía 2008. La distribución del material por provincias sería tal y como detallamos en el cuadrante. Una vez hecha esa distribución por provincias, éste se enviará previa comunicación, de la Secretaría de Organización de UGT al almacén de UGT andalucía sito en el Polígono Parsi». Este almacén es la citada nave de 170 metros constituida como centro logístico para el reparto de los «souvenirs» ugetistas.
El menaje publicitario de UGT es ingente, comparable al de cualquier bazar asiático de los que hay diseminados por toda España. Además de los bolígrafos, relojes, memorias USB, mecheros mosquetón, llaveros y carteras cargadas a las dos subvenciones de formación de casi medio millón de euros ya citadas, el logo sindical ha quedado estampado en cámaras de vídeo –40 adquirió UGT para repartir entre la cúpula del sindicato en los «reyes» de 2011–, petos de manifestantes, camisetas, banderines, pancartas, maletas con trolley y sin trolley, bolsos, agendas –escolares o sindicales–, carpetas, cuadernos, mochilas bandolera, caramelos, destornilladores con linternas LED, bolsas de la compra sin tejer y plegables, gorras, libros, globos gigantes, silbatos… Hasta botiquines adaptados y flexómetros, como queda patente en un correo electrónico dirigido en noviembre de 2007 por la central de compras de UGT-A a la empresa Publicar D&M: «Aquí queda pendiente que mandéis las reglas de madera, los botiquines adaptados, los flexómetros y las linternas».
La empresa Publicar D&M era uno de los proveedores habituales de este tipo de productos. Hay otras como Cuerda de Castro, que se encargó de la grabación de las 40 videocámaras cargada a un plan contra el desempleo de la Junta (el Memta), Lienzo Gráfico o Cordoban. A Cordoban, con sede en Torrejón de Ardoz (Madrid) encargó UGT-A en 2008, tal y como avanzó LA RAZÓN, agendas «de lujo» que ascendieron a más de 80.000 euros. La empresa descontó un rápel que pagó vía talón bancario de 1.800 euros.
Y aquí radica uno de los principales nudos del caso de las facturas de UGT, que tendrá que acabar de desentrañar la juez Alaya y la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Todos los proveedores citados, además de otros como Concepto 19 Comunicación e Imagen –propiedad del portavoz de Facua Rubén Sánchez– o la empresa de construcción Onieva, pagaban rápeles o descuentos por llegar a un objetivo de compra. Hay que tener en cuenta que estos descuentos se aplicaban sobre subvenciones públicas que provenían de fondos de la Junta, del Estado o de la Unión Europea y que, como prueba el caso de las agendas de lujo encargadas a Cordoban, retornaron en algunos casos directamente al sindicato. ¿Dónde fue a parar este dinero? Es una de las cuestiones fundamentales que debe estar este momento sobre la mesa del despacho de la juez Mercedes Alaya y de los responsables de la Guardia Civil encargados del caso. La equis por despejar es si detrás del gran bazar de «souvenirs» de UGT existía, como muchos indicios apuntan, un mecanismo de financiación irregular o un enriquecimiento ilícito.
Fuente: http://owl.li/sMZiz

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