SISTEMA de DESINCENTIVACIÓN del PERSONAL de la ENTIDAD

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Esta prebenda, a disposición de la empresa, posibilitando que los objetivos presupuestados para cada unidad puedan ser objeto de revisión periódica en función de la evolución de las circunstancias del mercado, nos retrotrae a la situación vivida a finales de diciembre de 2010, en la que la caja efectuó una dotación del 10% de todas las refinanciaciones de dicho ejercicio, afectando negativamente a numerosas unidades que rozaban el límite para la percepción del importe de los incentivos. ¿Responde a una adecuación a los objetivos estratégicos de la entidad, a la evolución del mercado, o más bien a una maniobra final para filtrar el número de oficinas en cumplimiento?

El Sindicato SECAR considera del todo inadmisible que una entidad que se pregona como la caja más solvente de España (con un ratio capital básico del 13,1 % a diciembre de 2010, 5 p.p. más de lo que quiere establecer el Gobierno español – 8% -, y 6 p.p. más de lo que Basilea III obligará para 2019 – 7%-), cambie los objetivos justificado bien en la inadecuación a estrategias previamente definidas (a ciencia cierta mal sopesadas por la caja, y por lo tanto no imputables a todos los compañeros afectados por la percepción de los incentivos), o bien supedite el importe a abonar a índices como el de calidad (con la situación actual de sobrecarga de trabajo en las oficinas, tras las desvinculaciones habidas y por haber) o el de la evaluación de la actuación personal obtenida (cuando todos sabemos que es un sistema que carece de la objetividad deseada).

El Sindicato SECAR considera que los principios y criterios del sistema de incentivos deben servir de principio a fin, y si algo hay que modificar es el hecho de que todos los compañeros de la entidad sintamos que nuestro esfuerzo sirve para algo, y no solo para recibir insistentes “lindezas” de directores, territoriales o de áreas, o responsables comerciales, que con sus varitas de mando y sus magníficas herramientas de estadísticas y gráficos, parecen encontrar soluciones magistrales, no llevando personalmente la negociación con un cliente cada vez más exigente, que lo dejan en manos de la plantilla de las oficinas.

 

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