Rajoy tendrá hasta julio para buscar gobernador

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Ángeles Gonzalo – 21/11/2011 – 07:00

Hace unas semanas un conocido personaje, cuyo nombre se baraja como posible candidato a ocupar un alto cargo económico en el Gobierno del PP, aseguraba medio en broma y medio en serio que el próximo responsable de Economía de España «no podrá salir de casa y, si lo hace, será solo para ir al ministerio. Será una de las personas más criticadas del país haga lo que haga, porque la situación es tan drástica que las medidas que se adopten serán todo lo contrario a populistas».

En el mismo tono, medio en broma medio en serio, asegura cada vez que se le pregunta que él preferiría ser gobernador del Banco de España. Y puede que sea verdad, aunque para sustituir al actual gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, cualquier candidato tendrá que esperar a que finalice su mandato. Es un imperativo recogido en el Tratado de Maastricht de 1992.

Solo sería posible sustituir a Ordóñez antes de julio -fecha en la que cumple su mandato- si él presenta su dimisión, algo de lo que no quiere ni oír hablar, pese a que hasta ahora no se ha entendido con el PP y pese a que la institución que dirige atraviesa por uno de sus peores momentos en credibilidad, influencia y acumulación de problemas y trabajo.

«Lo tiene muy claro. Terminará su mandato. En ningún momento se ha planteado adelantar su salida del Banco de España. Además, sería muy contraproducente para la credibilidad del país y de sus instituciones», señalaba hace unas semanas una fuente de la Administración.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez tendrá que convivir unos meses con el Gobierno del PP, partido que en julio de 2006 se mostró contrario a su elección como gobernador al considerar que tenía un perfil demasiado político. De hecho, fue la primera vez que los dos principales grupos políticos no llegaron a un consenso para nombrar al gobernador y subgobernador. Hasta entonces lo tradicional era que el gobernador era elegido por el Gobierno y el subgobernador, por la oposición.

Pero pese a que el Gobierno cambie de color, Ordóñez tendrá que acabar con gran parte de lo que empezó y con las propuestas que realice el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

La venta de CAM, Catalunya Caixa, Unnim, incluso puede que Novagalicia o Banco de Valencia, se encuentra entre sus principales cometidos. Y los escollos financieros no se acaban aquí. La nueva recapitalización de las cinco primeras entidades financieras españolas, intentar buscar vías para que la banca pueda encontrar liquidez, completar los ajustes de bancos y cajas con nuevas fusiones, y sobre todo devolver la confianza de los mercados hacia el sistema financiero español están grabadas en su lista de prioridades.

Poner orden en las elevadas indemnizaciones que han cobrado y pueden cobrar los directivos del sector, sobre todo de las cajas de ahorros que han recibido ayudas públicas, forman parte también de su agenda de deberes hasta el final de su mandato.

Ello, además, combinado con las intenciones del nuevo Gobierno del PP, que pretende dar un giro a la estructura de supervisión del Banco de España tras lo que considera una mala gestión por parte de Ordóñez y su equipo. Esta es, de hecho, la única referencia que hace el programa electoral del PP sobre los cambios que pretende abordar en el Banco de España. «Reformaremos la estructura de supervisión financiera española dotando al Banco de España de las competencias de vigilancia prudencial sobre todas las entidades financieras, crediticias o no, y reforzando sus capacidades de análisis perspectiva y control macroprudencial, siguiendo las mejores prácticas internacionales», reza el único punto del programa que hace referencia al Banco de España.

Uno de los principales escollos que quiere resolver el PP en la institución supervisora es poner orden en las desavenencias existentes entre la cúpula directiva del organismo y el cuerpo de inspectores. Las discrepancias entre el equipo dirigente del Banco de España y los inspectores de entidades de crédito han ido en aumento a medida que ha avanzado la crisis financiera. El PP quiere reformar el cuerpo de inspectores y darles más poder.

Ordóñez puede contar con un punto a su favor en esta etapa que convivirá con el PP, o eso puede entenderse a priori. ¿Quién sabe? El consejo de Gobierno del Banco de España no ha sufrido variaciones desde que llegó al cargo, a excepción del subgobernador. En 2006, el número dos del organismo supervisor era José María Viñals, ahora director de asuntos monetarios y mercados financieros del FMI. Le sustituyó Javier Aríztegui. Y hasta que Ordóñez abandone su puesto solo dos consejeros saldrán previsiblemente del Banco de España, Soledad Núñez, directora general del Tesoro, quien dejará este puesto, y por lo tanto su asiento en la institución supervisora, una vez que se nombre al nuevo responsable de Economía, y este a su vez, designe al futuro director del Tesoro.

Por la misma razón puede abandonar su sillón en el Banco de España Fernando Restoy, vicepresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El subgobernador también dejará su cargo a la vez que Ordóñez. Su sustituto también será elegido a la vez que el nuevo gobernador.

Los seis consejeros natos elegidos por el Gobierno, y que deben ser personas de reconocida competencia, se mantendrán en sus respectivos sillones varios años. Solo Vicente Salas tendrá que dejar el Banco de España el próximo mes de julio, coincidiendo con la salida de Ordóñez, una vez que ha cumplido su mandato de seis años renovables por otros seis.

El resto, Guillem López y José María Marín han sido renovados recientemente hasta marzo de 2017. Será su última renovación posible. Ángel Luis Roa fue también renovado hace relativamente poco tiempo, y puede estar sentado en el Banco de España hasta 2016. Ana Sánchez, mientras, aún le faltan dos años para finalizar su primer mandato, y podría ser elegida luego por otros seis años. Y Carmen Alonso hace poco menos de medio año que fue nombrada.

Mientras, las quinielas sobre los posibles candidatos para sustituir a Ordóñez no hacen más que crecer, pese a que faltan aún ocho meses para que quede vacante el cargo de gobernador. Además, los nombres se mezclan o intercambian con los del candidato a superministro de Economía. Uno de los nombres que suenan más insistentemente como ministro de Economía o gobernador del Banco de España es José Manuel González-Páramo. Y es que su currículum le avala.

Este catedrático de Economía es en la actualidad miembro del Banco Central Europeo (BCE) y ha pasado tanto por el Ministerio de Economía como por el Banco de España. En 1985 fue asesor económico del ministerio hasta 1987. En 1989 y hasta 1994 fue asesor del Banco de España, para pasar a ser consejero y miembro de la comisión ejecutiva del instituto supervisor hasta junio de 2004. Pese a tener un historial muy complementario con el prototipo que busca el PP para ocupar el puesto de ministro de Economía o gobernador, Páramo asegura que no se ve ocupando un puesto en el nuevo Gobierno.

Eso sí, su cargo en el BCE finaliza en mayo, como recordó el viernes. Luis de Guindos, exsecretario de Estado de Economía con José María Aznar, y ahora director del centro del sector financiero de PwC e IE Business School, también aparece en las quinielas como posible ministro de Economía o gobernador. El consejero del Banco de España por el PP, Ángel Luis López Roa; el director general de regulación, José María Roldán; la exministra Elvira Rodríguez o, incluso, el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro -aunque su nombre suena más para otros cargos-, figuran también como candidatos a gobernador.

 

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