Más que crisis, desplome económico

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Para nadie es un secreto que la situación económica es gravísima y lo más alarmante de todo es que, según los expertos, lo peor está por llegar. Metafóricamente hablando, la verdad es que el Titanic se hunde mientras la banda de música del Gobierno interpreta valses y el agua empieza a entrar a borbotones por el corte producido por su
choque con la realidad.

De nada ha servido ignorar una situación que lleva anunciándose desde hace más de dos años, porque la desaceleración de la economía española ya había comenzado cuando estalló la crisis financiera internacional a mediados de 2007. Esa es la situación de la nación y no otra. Ya no hay marcha atrás que valga a una trayectoria económica tanto tiempo errática: no es un secreto que el Gobierno ha reconocido la evidencia demasiado tarde y, forzado por las circunstancias, las medidas económicas adoptadas para paliar la catástrofe son más propagandísticas que reales.

La construcción, un negocio que impulsó la recuperación española en los noventa, se fue de las manos hace mucho tiempo. Según los datos del propio Gobierno, el “ladrillo” tenía a principios de 2008 un peso del 17,9% en el Producto Interior Bruto (PIB) y daba empleo al 13% de la población activa. Las cifras son aún mayores si se tiene en cuenta su influencia indirecta en otros sectores, lo que supondría alrededor de un 34% del PIB. Así, la suma de constructoras endeudadas en miles de millones de euros y el desboque del desempleo ha hecho que las tasas de morosidad de bancos y cajas de ahorros aumenten de forma imparable en los últimos meses. Y ello, en un ciclo continuo, provoca que el acceso a créditos sea más difícil, lo que entorpece todavía más la viabilidad de cualquier tipo de crecimiento.

Como consecuencia son bastantes las instituciones financieras que atraviesan por una situación delicada, consecuencia de los excesos cometidos con el crédito promotor y la borrachera hipotecaria. A 31 de diciembre pasado, y según datos de la CECA, la tasa de morosidad media del sector era de 3,65%, cuando hace justamente un año, en diciembre de 2007, se situaba en el 0,89%. La tasa de cobertura media a finales de diciembre pasado apenas llegaba al 60,6% y bajando. En dicha fecha, hasta siete Cajas tenían una morosidad superior al 4,5%.

Hasta ahora, el récord de morosidad estaba en manos de Caja Madrid, con un 4,87%, seguido por la valenciana Bancaja, que el jueves pasado hizo pública una mora del 4,28%. Pero ninguna entidad había superado el 5% como anunció el viernes Caixa Cataluña. Con esta espectacular tasa de morosidad, la cobertura se ha desplomado hasta el 56,7%. No obstante, en este capítulo la caja catalana no es la peor: la superan la CAM con un 50,1% y Caja Madrid, cuya cobertura ha caído hasta el 46,6%.

El déficit de España, que se situó en el 3,4% del PIB en 2008, se disparará este año hasta el 6,2% debido a la caída de los ingresos fiscales, el aumento de las prestaciones por desempleo y las recientes medidas adoptadas para intentar camuflar la situación, que sólo servirán para incrementar el gasto público y el nivel de endeudamiento. Ante la magnitud del desastre, la Comisión Europea lanzará esta semana un procedimiento sancionador contra España por superar el límite del 3% de déficit público respecto al PIB previsto en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC).

Ante semejante panorama, no podemos dejar de llamar la atención a los trabajadores sobre la complicidad de CCOO y UGT, las dos grandes centrales sindicales que se nutren de los fondos públicos y que desde el año 2004 hasta febrero de 2009, han recibido del Gobierno andaluz 122.433.196,00 euros UGT. y 143.049.447,00 euros CCOO., sin contar las subvenciones recibidas por el Gobierno central, ni la obtenidas por las fundaciones y organizaciones afines
que controlan estos sindicatos, así como otros ingresos de las arcas públicas que son muy difíciles de cuantificar por su opacidad y que escapan de cualquier posible control.

Llama la atención que los mismos sindicatos “de clase” que aquí proclaman la necesidad de arrimar el hombro al Gobierno, hayan sido hace apenas una quincena, los convocantes de la primera huelga general en Francia de la era Sarkozy para protestar por la política económica del Gobierno y el descontento contra el apoyo unilateral que el Estado francés brinda a los bancos y a la industria mediante el paquete de medidas para reactivar la coyuntura económica y para exigir el mantenimiento del poder adquisitivo de los trabajadores, cuando la tasa de paro no llega en el país vecino al 8%. No está de más recordar que durante el segundo mandato de Aznar, cuando la economía española generaba más empleo que los restantes países europeos, vimos a los piquetes de CCOO y UGT en pie de guerra, cortando las calles, montando bronca y organizando una huelga general. Y es que tanto sectarismo apesta, mientras que la defensa de los intereses de la clase trabajadora quedan relegados o defendidos tan sólo por los sindicatos verdaderamente independientes, como es el caso del SECAR.

Las opiniones y datos reflejados en esta circular, han sido reproducidos de los medios de comunicación siguientes:
EXPANSION
ELCONFIDENCIAL
5 DIAS.

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