Los bancos españoles estarán supervisados por equipos de inspectores extranjeros

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Eduardo Segovia. 20/06/2014
El Banco de España va a perder definitivamente cualquier poder de supervisión sobre la banca nacional tras la desastrosa gestión que llevó al hundimiento de nuestro sistema financiero, como recordó el lunes en Santander el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. No sólo va a ceder al BCE la vigilancia de todas las entidades salvo las cajas rurales, sino que los equipos de inspectores que las vigilarán tendrán siempre un jefe extranjero (un principio que se aplicará en todos los países que cedan la supervisión al BCE). Y este jefe también asumirá el poder más importante que hasta ahora conservaba el Banco de España: determinar las provisiones que tiene que dotar cada entidad.
Así lo ha anunciado en un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo el nuevo presidente de la AEB, José María Roldán: «El papel central del BCE y de su personal inspector será claro. Así, los llamados ‘Joint Supervisory Teams’, encargados de la supervisión de las entidades complejas y de mayor tamaño y formados por inspectores provenientes del BCE y de las autoridades nacionales, siempre estarán presididos por el BCE, y la nacionalidad del jefe del equipo será generalmente distinta a la del banco en cuestión».
La irrelevancia del Banco de España en este nuevo esquema es todavía mayor en los casos de Santander y BBVA, porque «el BCE también presidirá los colegios de supervisores de los bancos internacionales de la eurozona, en los que las antiguas agencias nacionales de supervisión seguirán presentes, pero sólo como observadores (en un tercer escalón, tras el Home Supervisor, el BCE, y los distintos host supervisors)», según ha explicado también Roldán.
Pero no se trata sólo de la competencia supervisora, es decir, de la vigilancia de la solvencia de las entidades y los riesgos en los que incurren. El BCE también despoja a España -y a los inspectores españoles- del poder de regulación, la otra gran competencia tradicional del Banco de España (de hecho, Roldán era el director general de regulación cuando estalló la crisis). Es decir, ya no será el gobernador quien diicte las normas que deben cumplir nuestra entidades, en especial las referidas a las provisiones: la clave para evitar un nuevo colapso, que hasta ahora se regulaban por el famoso Anejo IX de la Circular contable 4/2004 del BdE. Al contrario, serán los mismos inspectores encabezados por un extranjero los que dirán a cada entidad cuánto debe provisionar.
«¿Cuál será el modelo del futuro? No existen elementos objetivos como para poder definirse. Sin embargo, el movimiento contable en las IFRS hacia provisiones basadas en pérdidas esperadas, que exigen juicios cualitativos que pueden ser potencialmente muy divergentes, parecen apuntar hacia modelos de relación entre contabilidad y solvencia como el de los Estados Unidos, en el que los supervisores emiten guías o recomendaciones a seguir por los inspectores a la hora de evaluar la adecuación de las políticas de provisiones en el banco que está siendo inspeccionado», de nuevo según el presidente de la AEB.
Adiós a las provisiones subestándar
De hecho, las entidades españolas ya habían asumido algunos cambios importantes en la legislación de provisiones, como la desaparición de las clasificaciones de crédito sui generis que tenemos en España, como subestándar o dudoso por causas subjetivas, como adelantó la semana pasada el director general de riesgos de Bankia, Juan Carlos Estepa. Como adelantó El Confidencial, este tipo de provisiones exclusivas de nuestro país resultan insuficientes para que las entidades españolas saquen buena nota en los test de estrés, ya que estos ejercicios tienen en cuenta otras que no existen aquí, como las provisiones colectivas (que cubren las pérdida no esperadas del crédito sano).
«Con estas medidas, Europa confirma su desconfianza absoluta en el Banco de España después de su responsabilidad en la crisis durante la etapa de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y se asegura que los que no impidieron ese desastre no van a ser los encargados de evitar los que puedan venir en el futuro», según una fuente interna del propio supervisor. «Es cierto que entonces el Banco estaba bajo la influencia del Gobierno socialitsta y que ahora ha hecho un buen papel en el rescate y el saneamiento del sistema, pero en Bruselas no se quieren arriesgar a que en el futuro haya otro gobernador como MAFO», añaden.
Pese a todo, el Banco de España ha conseguido recientemente algunas victorias en su relación con las autoridades comunitarias, como la suavización del escenario adverso de los test de estrés para nuestro país -que finalmente será uno de los más laxos del continente-, la mitigación del castigo de las carteras de deuda público en dicho ejercicio, si bien no hasta los niveles que pretendía el gobernador Luis Linde, o que se tengan en cuenta las garantías no inmobiliarias de los préstamos a empresas. Por el contrario, el BCE no ha aceptado la tasación de los activos inmobiliarios realizada en los test de estrés encargados a Oliver Wyman en 2012 y ha exigido una nueva, que además obligará dotar provisiones aunque las entidades aprueben el nuevo ejercicio.
Ver fuente: http://owl.li/yfIzG

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