La troika se impone y los patronos de cajas sólo serán 'floreros' en sus bancos

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José Antonio Navas
El gozo en un pozo. Las exigencias de la troika para impedir que los patronos de las nuevas fundaciones bancarias se incorporen también como consejeros de los bancos filiales han hecho mella en el Gobierno. En consecuencia, el PNV va a modificar la enmienda que había introducido en la ley de cajas con el fin de dejar bien claro que los presidentes de la antiguas entidades confederadas nunca podrán ostentar funciones ejecutivas en sus bancos filiales.
La redacción que el grupo nacionalista vasco está ultimando en su propuesta legal supone, de hecho, la consagración del ‘presidente florero’, una figura que encaja con los requerimientos impuestos por los ‘hombres de negro’ en su reciente visita a Madrid. En todo caso, si los supervisores supranacionales que vigilan la evolución del rescate bancario a España se cierran en banda, es muy posible que el Partido Popular termine rechazando la enmienda del PNV con todas las consecuencias.
El Gobierno nunca ha querido apadrinar la iniciativa parlamentaria para modificar la ley de cajas porque eso podía interpretarse en Bruselas como un pulso contra los postulados del grupo que forman la Comisión Europea, el Banco Central Europea y el Fondo Monetario Internacional. La célebre troika ha insistido hasta la saciedad en la obligación de establecer una muralla china entre los patronos de las nuevas fundaciones bancarias y los responsables de gestionar los bancos filiales creados a partir de la fusión de cajas de ahorros.
La obstinación en romper el cordón umbilical dentro de los nuevos grupos financieros creados a partir de la reestructuración bancaria supone un duro golpe en las expectativas de los más célebres ‘cajeros’ que, además, no han requerido ayudas públicas procedentes del rescate pedido en julio de 2012. El más afectado por esta división forzada de poderes es Isidro Fainé, presidente de La Caixa y de CaixaBank, si bien la ley afecta también gravemente a los intereses de Amado Franco en Ibercaja y de Braulio Medel en Unicaja.
Isidro Fainé, Braulio Medel (Unicaja) y Amado Franco (Ibercaja). (EFE)La opción de enmendar el proyecto legislativo que ahora se tramita en el Congreso de los Diputados fue rechazada de manera estratégica por los diputados de CiU. El grupo nacionalista catalán no quería retratarse en la foto como un bastión político de La Caixa, por lo que se decidió que era mejor utilizar el ariete del PNV, dado el menor interés de Mario Fernández, presidente de Kutxabank, en presidir también la fundación que da soporte jurídico al antiguo grupo de cajas vascas.
Redacción añadida al artículo 40 de la ley de cajas
El PNV aceptó el encargo como un trámite e incorporó el pasado 20 de septiembre una serie de enmiendas parciales a la Ley de Cajas y Fundaciones Bancarias. Entre las mismas se incluía una redacción adicional del artículo 40, relativo a los requisitos de los patronos, que implicaba una excepción a lo que en medios comunitarios se considera un indeseable pluriempleo en fundaciones y bancos filiales.
La enmienda en cuestión pretende facilitar la compatibilidad de cargos con el argumento de que los patronos que se sienten en el máximo órgano de dirección de su banco lo harán “en representación de la fundación bancaria accionista”. La troika considera que esta salvedad es demasiado generalizada y a la postre cualquier consejero de una entidad de crédito, aunque sea con carácter dominical, se convierte en un administrador con plenos poderes.
El Ministerio de Economía parece dispuesto a dar una última vuelta de tuerca, un último intento que, con un poco de buena voluntad por parte de los supervisores comunitarios, quizá sirva para satisfacer los planes de los citados presidentes de las cajas de ahorros. El PNV matizará para ello su enmienda explicitando que los cargos equivalentes en bancos y fundaciones no podrán disponer en ningún caso de carácter ejecutivo.
En otras palabras, si el presidente de la Fundación La Caixa quiere serlo también de CaixaBank tendrá que renunciar previamente a todas las funciones ejecutivas en esta última entidad. La solución puede servir para una división de poderes al mejor estilo de buen gobierno corporativo entre Isidro Fainé y Juan María Nin. Otra cosa es que la Unión Europea otorgue luz verde. Si no es así, el ministro Guindos dejará de insistir ante la troika y el PNV tampoco se sentirá derrotado por el fracaso de una enmienda en la que prácticamente nada le va ni le viene.
Fuente: http://ow.ly/pEonj

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