El parto de los montes

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Quien dice una verdad a medias miente dos veces. Es el caso de CCOO desde siempre, más atentos sus representantes a la propaganda sectaria a favor de sus propios intereses que a explicar la verdad. Lo cierto es, que acostumbrados a monopolizar, en compañía de UGT, la representación de los trabajadores del sector, intentaron excluir a los representantes del CICSECAR por el burdo procedimiento de impugnar nuestro derecho a negociar el Convenio, para que, mientras se resolvían las impugnaciones, negociar ellos con la patronal ACARL, encantada de hacerlo sin nuestra participación.

Olvidaron, como llevan haciéndolo desde hace años, que la legalidad de un Estado de Derecho comporta, necesariamente, el cumplimiento de las leyes vigentes. De ahí su estupor a que en esta ocasión la jugada se haya descubierto y salgan tan malparados. La seguridad jurídica debe primar sobre cualquier interés partidista, sea legítimo o, como es el caso, se tratara de una burda maniobra para excluirnos burlando lo establecido por la ley.

No hablamos por hablar, ya que la sentencia ejecutiva de la Audiencia Nacional textualmente dice que “la seguridad jurídica exige el respeto a la ley como punto de partida. No hay seguridad si un sindicato con derecho a formar parte de la comisión negociadora y que manifiesta su deseo de formar parte de la misma, es excluido. Tal comisión está conculcando la legalidad al desconocer un derecho reconocido por las normas y su actuación es, en consecuencia, ilegal y el resultado de la misma no puede ser otro que la nulidad de lo actuado.”

Como cualquiera puede ver, los jueces están diciendo con absoluta claridad que la composición ajustada a Derecho de las partes negociadoras es anterior y previa a la negociación misma, o dicho de otra manera, que los que pretendieron excluirnos, entre ellos CCOO., actuaban de manera ilegal.

Es muy llamativo, porque en la terminología jurídica no suele hacerse, la consideración de los jueces cuestionándose si los sindicatos integrantes del banco social actuaron conforme a la buena fe al impugnar sin causa los resultados electorales y convocar casi inmediatamente la constitución de la comisión negociadora para excluir de la misma a los representantes del
CIC-SECAR.

Descubierta la suciedad de su juego y desacreditado ante todo el mundo por la sentencia de la Audiencia Nacional, a CCOO. no le queda otra opción, para salvar las apariencias, que vender como un triunfo la firma el pasado martes, día 27 de enero, del convenio para los años 2007-2010, legalizada esta vez por nuestra presencia en la nueva comisión negociadora.

Sobre el contenido del convenio, el comentario más piadoso que puede hacerse es, precisamente, no hacer ningún comentario y correr un tupido velo. La falsa incertidumbre creada por CCOO. sobre su firma con la finalidad de ocultar tras una cortina de humo su propia responsabilidad al respecto, ha terminado con la firma de un convenio que hubiera sido mucho mejor si en vez de perder las fuerzas en intentar excluirnos de la negociación, hubiera aceptado nuestra colaboración para mejorarlo.

No ha sido así y el mediocre resultado más se parece al parto de los montes, cuando con gran estruendo parieron un ratón, que a ese paraguas triunfalista contra los riesgos de la crisis que CCOO. intenta vendernos, en perfecta sintonía con consignas políticas a las que, desde nuestra absoluta independencia, somos ajenos. El convenio firmado no es ningún paraguas o impermeable contra nada: es humo.

Como conclusión final, sólo cabe decir que, con la excusa de las dilaciones provocadas por ellos mismos, marrulleros y torpes a la vez, en la nueva mesa negociadora ajustada a la legalidad, la patronal ACARL y CCOO. rehusaron aceptar ninguna otra propuesta de mejora, alegando que todo estaba ya negociado, con lo que el binomio CCOO.-CSICA ha optado una vez más por la sectaria pretensión de obtener tajada política en vez de apostar seriamente por la posibilidad de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.

Esperamos, que con la lección aprendida, la próxima vez que se constituya una comisión negociadora, COOO.-CSICA se apliquen en el cumplimiento de las reglas del juego democrático, en evitación de que intervengan los jueces en un proceso que debería estar en las exclusivas manos de los representantes sindicales legalmente elegidos.

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