El IGC, y el coste de la credibilidad.

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El desconcierto es total, y el daño difícilmente reparable. Hemos recibido con sorpresa a estas alturas del ejercicio, como la Caja de forma unilateral ha modificado el sistema de obtención de incentivos, añadiendo al cumplimiento del IGC un requisito más, el crecimiento interanual del 4% en recursos administrados.

Comprendemos, como no puede ser de otro modo, que la Entidad en el ámbito de la gestión, tome las decisiones más convenientes respecto al negocio, y en este caso una medida que afecta al índice de cobertura, lo que es muy sensato y razonable.

El problema de esta decisión es el esperpento de su oportunidad, a 40 días de finalizar el ejercicio. No es ni siquiera que algunos compañeros dejen de percibir el incentivo. El tema es aún más grave, con esta medida la Dirección de la Caja ha perdido su credibilidad.

Entendemos que si se pudiera cuantificar el valor de la misma, superaría con creces cualquier ahorro que justificara esta medida.

Unicaja, acaba de enviar a la nebulosa de las cosas, el cumplimiento de unos objetivos, que en el futuro y en el animo de todos, pasan a ser relativos. El empleado tiene la sensación de que le toman el pelo, y así, Unicaja, pierde de forma irresponsable una herramienta vital para la gestión del futuro de la empresa.

La credibilidad no es algo coyuntural. Es algo estructural en que se soporta la relación de confianza entre dos partes, unidas en un mismo objetivo. La credibilidad es la que garantiza los resultados futuros, por lo que no puede ser sacrificada de forma oportunista.

La credibilidad se pierde en un minuto con una medida desacertada y recuperarla cuesta mucho tiempo, y es de lo que no estamos sobrados en tiempos de crisis, hay que concentrar todos los esfuerzos en una misma dirección.

Un alto ejecutivo, en un alarde de oportunismo ha tomado una decisión que ha llevado a muchos compañeros a tirar la toalla. Este acto de irresponsabilidad, merecería el cese inmediato.

En este momento, se nos plantea un problema que afecta a todos, empresa y trabajadores, y del que debemos hacer causa común todas las secciones sindicales uniendo nuestras voces y nuestros esfuerzos, para solicitar a la Dirección de la Entidad, que de forma inmediata, reflexione y rectifique la medida tomada.

Esta rectificación, ayudaría a recuperar la confianza tan necesaria para afrontar el difícil ejercicio 2009, con ánimo y suficientes garantías.

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