El BdE suaviza aún más los test de estrés: contarán las garantías no inmobiliarias

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Eduardo Segovia 14/05/2014
El Banco de España ha conseguido una nueva victoria en su batalla por suavizar lo máximo posible los test de estrés para las entidades nacionales y evitar un elevado número de suspensos. Esta vez se trata de los colaterales (garantías) no inmobiliarios de los préstamos a empresas, que la EBA (Autoridad Bancaria Europea) pretendía no tener en consideración pero que finalmente sí contarán, según fuentes conocedoras de la situación. Esta nueva ayuda se suma a otras como la notable relajación del escenario adverso respecto a las pretensiones iniciales o la amortiguación de la penalización sobre la deuda pública.
La cuestión de los colaterales no inmobiliarios era uno de los grandes temores de la banca española por su presencia en muchos grandes sindicados de empresas, en especial aquellos que han sido refinanciados. «La banca española tiene muy bien provisionado el ladrillo después de los Decretos Guindos y de los test de 2012, pero tiene una cobertura bajísima del crédito empresarial que no es promotor, y por ahí podían venir los problemas», explica una fuente experta en el sector.
Estamos hablando de garantías pignoraticias, acciones, afianzamientos, avales y otros instrumentos similares. Según las fuentes consultadas, la EBA pretendía inicialmente que no se tuvieran en cuenta precisamente para hacer más duro el examen. Sin embargo, el Banco de España junto a algunos países más protestó porque entiende que estas garantías tienen un valor que debe tenerse en cuenta, algo que es bastante defendible en el caso de las acciones cotizadas, que son la garantía de muchos de estos préstamos (por ejemplo, la participación de Sacyr en Repsol, que ahora está parcialmente en venta dentro de la refinanciación del préstamo).
Sin embargo, eso es mucho más cuestionable en el caso de acciones no cotizadas, cuyo valor es mucho más difícil de estimar, o los avales, que dependen de la solvencia del avalista. Al final, el gobernador Luis Linde se ha salido con la suya y el ejercicio de estrés tendrá en cuenta el valor de estas garantías, aunque «todavía no se han definido los detalles de cómo van a valorarse estas garantías». En todo caso, se evita una situación de fuerte déficit de provisiones potencialmente muy peligrosa para algunas de nuestras entidades, que podrían haberse visto en apuros en caso de que estas garantías no hubieran computado.
Guindos admite que es más fácil que el de 2012
Con esta nueva ayuda, el listón para aprobar los test baja un poco más todavía para las entidades españolas. Tanto es así que el ministro Luis de Guindos admitió el lunes en Barcelona que el examen de Oliver Wyman en 2012 fue «mucho más exigente» que el ejercicio de este año, y por eso considera que «no sería lógico» ver ahora algún suspenso, algo con lo que no está de acuerdo el sector, que espera ver al menos uno o dos suspensos para que el mercado considere creíbles estas pruebas.
Como es sabido, España ha conseguido que se suavice el escenario adverso –el importante para detectar déficit de capital– desde un planteamiento durísimo inicial hasta uno de los más laxos de Europa: la diferencia entre el escenario base y el extremo será menor en España (-5,9 puntos) que en Alemania, Italia, Francia y Reino Unido. Esta diferencia implica un descenso del 0,3% en 2014, del 1% en 2015 y una recuperación del 0,1% en 2016. Es decir, una caída acumulativa de sólo el 1,2%, que se justifica porque «el BCE ha tenido en consideración que la economía española ya ha sufrido buena parte de esos ajustes», según fuentes del Banco de España.
Linde amortigua las mayores amenazas
Asimismo, el supervisor ha amortiguado otras dos de las mayores amenazas para nuestras entidades: la penalización de las enormes carteras de deuda pública que tienen en balance –aunque sólo podrá impedirla parcialmente, ya que los bancos tendrán que apuntarse el 60% de las pérdidas que origine el escenario adverso–; y la exigencia de las «provisiones colectivas», que no existen en España y que sirven para cubrir pérdidas en los créditos no morosos –pero se podrán sustituir con la genérica que todavía tienen algunas entidades y la subestándar (para créditos que no están en mora pero corren el riesgo de estarlo), así como con las específicas que sobren de activos que no se hayan deteriorado tanto como se temía–.
Finalmente, tendrán que volver a tasar los inmuebles adjudicados y las garantías inmobiliarias de los préstamos, como adelantó El Confidencial, pero eso no debería suponer grandes diferencias con las valoraciones de Oliver Wyman (incluso algunos inmuebles han subido desde entonces).
Fuente: http://owl.li/wRNdu

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