El BCE regula el secreto profesional de los supervisores bancarios

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MarioDraghi-EFE-expansionPOR ALICIA CRESPO
La credibilidad es esencial para asegurar la confianza de los ciudadanos europeos. Y no se puede ser creíble sin ser responsable y transparente y sin actuar de acuerdo a unos principios. Así lo cree el BCE. Por eso ha creado un marco ético con normas de conducta, buenas prácticas y reglas internas para el personal del Mecanismo de Supervisión bancaria (MUS) que entra en vigor en marzo de 2016.
En su tarea de vigilar la salud de los bancos de la Eurozona, los trabajadores del BCE y de los supervisores locales tienen acceso a información confidencial sensible, que no se ha hecho pública y que si se divulgase tendría un efecto significativo sobre el precio de activos y sobre los mercados financieros. Conocer los secretos de los bancos, sus debilidades y estrategias de futuro brinda una indudable ventaja a la hora de invertir.
Más allá de la prohibición general de desvelar información de alto voltaje, para impedir que los trabajadores con acceso a ella la utilicen en su provecho o en el de familiares y allegados, el BCE les impone restricciones en sus inversiones personales. Estas van desde la imposibilidad de realizar operaciones financieras específicas, a un periodo de embargo para llevarlas a cabo, pasando por la necesidad de contar con autorización para acometerlas o por explicarlas con un informe previo o posterior.
Las listas de restricciones que deberán desarrollar en detalle el BCE y las autoridades nacionales competentes, el Banco de España en el caso doméstico, se aplicarán a transacciones en acciones y bonos emitidos por bancos de la UE, así como a operaciones de compra venta (trading) a corto plazo y a derivados o esquemas de inversión colectiva basados en acciones o bonos.
Para que un empleado con acceso a información sensible quede al margen de estas restricciones debe contratar a un gestor de activos independiente para que se encargue de sus transacciones privadas. Y el supervisor competente tendrá que especificar en sus normas internas las condiciones y salvaguardas por las que los empleados quedan exentos de las restricciones de operativa.
Regalos y canales confidenciales de denuncia
Al igual que hizo con los miembros del consejo de supervisión a principios de año cuando publicó su código de conducta, el BCE quiere blindar del soborno a su personal con acceso a información confidencial, especialmente a los inspectores durante sus visitas presenciales (in situ) o misiones de auditoría: No podrán recibir ningún tipo de regalo más allá de detalles de valor insignificante ofrecidos durante encuentros de ámbito laboral.
Las autoridades deberán especificar en sus normas internas bajo qué circunstancia podrán los empleados de los supervisores recibir regalos -siempre que éstos no sean frecuentes ni provengan siempre de la misma fuente- y las excepciones tendrán que ver con los procedentes de instituciones, organizaciones internacionales y agencias gubernamentales.
Descubrir incumplimientos del código ético es más fácil desde dentro que desde fuera. Bajo esta premisa, y sobre todo en relación al mal uso de la información de carácter sensible, las autoridades deberán adoptar procesos para que los empleados puedan denunciar quebrantos de conducta a través de canales confidenciales de denuncia.
«El BCE y los supervisores locales deben adoptar medidas para asegurar la protección adecuada de las personas que informen sobre casos de incumplimiento», incide el código de conducta en relación a los delatores, (whistleblowers según el término inglés. Y para los casos de incumplimiento probado, que deberán llegar a oídos del consejo de supervisión y al consejo de gobierno del BCE, las autoridades de vigilancia podrán imponer medidas disciplinarias proporcionadas.
El BCE también trata de evitar que el personal implicado en la supervisión se vea envuelto en situaciones de conflicto de interés que puedan afectar a la imparcialidad de su trabajo, o dar esa impresión, debido a su ocupación previa, como haber sido empleado de banca, o a sus relaciones personales. Para ello contempla que se le aparte de las tareas origen de dicho conflicto.
El comité de auditoría comprobará y seguirá de cerca la aplicación del código ético del mecanismo único de supervisión. Y tanto el BCE como los supervisores locales identificarán el papel y las responsabilidades de los miembros de las divisiones, las unidades y el personal contratado encargados de su implementación y vigilancia.
Fuente: http://ht.ly/OkcG2

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