El banco fusionado mandará sobre las cajas y podrá recortar la Obra Social

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J. L. F. del Corral | Valladolid
Actualizado domingo 02/10/2011 09:40 horas

La escueta nota de prensa con la que Caja España-Duero y Unicaja informaron de la aprobación por sus asambleas extraordinarias de la integración obviaba algunos aspectos relevantes que figuran en el contrato y que las dos entidades no han hecho público.

Llama la atención que el comunicado público pactado con posterioridad a las dos asambleas precisara que el acuerdo implica «el mantenimiento» de la Obra Social y la «continuidad de sus ingresos», cuando ambos extremos no quedan garantizados en el contrato.

De hecho, el banco fusionado mandará sobre las dos cajas y podrá incluso recortar la cuantía de su obra social por encima de lo que aconsejen sus dividendos y «la política de aplicación de resultados».

El documento no establece ningún mínimo sobre la obra social que recibirán las cajas, ni siquiera los criterios cuantitativos de reparto.

¿Cómo se repartirán los resultados del banco? El contrato no lo precisa, aunque atribuye al consejo del banco «la política de aplicación de resultados» para lo que establece una mayoría reforzada del 75%.

La pérdida de soberanía de las cajas de ahorro a favor del banco es casi absoluta. Las cajas no mandan en el banco, sino que cobra fuerza lo contrario. Así consta en el contrato de integración, que precisa cómo «la entidad central [el banco] podrá dar instrucciones vinculantes y requerir de las cajas la adopción de determinadas decisiones en relación con su actividad remanente, cuando sea necesario para la estabilidad y mantenimiento de la solvencia del SIP».

Al respecto, cita tres ejemplos: «Moderar sus presupuestos de obra benéfico social, abstenerse de realizar determinadas inversiones y deshacer inversiones ya realizadas».

Por si alguien tuviera dudas de que, tras la fusión del banco regional con el andaluz, es el nuevo banco el que manda sobre las cajas, el contrato lo deja claro al precisar que las directrices, instrucciones, requerimientos o decisiones de la entidad central son vinculantes para las cajas.

Ni siquiera habrá autonomía en el presupuesto de la Obra Social. El margen de soberanía que mantienen las cajas consistirá, por ahora, en decidir cómo distribuir la cuantía que finalmente decida el banco.

 

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