El Banco de España se enfrenta al BCE por el cambio sorpresa de los test de estrés

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Eduardo Segovia 15/10/2014
El endurecimiento sorpresa a última hora de los test de estrés ha provocado una fuerte reacción de protesta del Banco de España en contra de la decisión del BCE, que considera un «doble rasero» injustificable.
Inicialmente, incluso pidió a los bancos mantener las plantillas que ya habían enviado bajo las normas que se habían iniciado en un principio, según varias fuentes del sector, pero al final ha acabado transigiendo con la nueva normativa.
De esta forma, las entidades han vuelto a enviar sus datos con los nuevos criterios exigidos por el que será su supervisor a partir de noviembre, que perjudican a nuestras entidades frente a las de los demás países. Aunque la medida rebajará la nota de la banca española en el examen, no será suficiente para hacer suspender a ninguna entidad.
El BCE decidió unilateralmente el jueves 25 de septiembre que todos aquellos ajustes que alteraran la solvencia de los analizados, y hubieran sido aprobados por las respectivas regulaciones nacionales con posterioridad al 1 de enero de 2014, no resultarían de aplicación en el ámbito de los test. La regulación española permite que conceptos como la participación en otras sociedades financieras y el fondo de comercio se se deduzcan paulatinamente (un 20% anual) del capital, y el Banco de España creía que así se iba a recoger en el ejercicio. Sin embargo, al haberse aprobado el 31 de enero de este año, el BCE no considera de aplicación esta normativa en sus ejercicios y obliga al sector ahora a deducirse de golpe esos conceptos, lo que lógicamente reduce el nivel de capital de la banca española.
Según las fuentes consultadas, la reacción del supervisor español que dirige Luis Linde ha sido furibunda. Presentó una protesta ante el BCE y la EBA por este cambio de criterio «a traición», ya que lo considera injustificado y se siente desautorizado. En el Banco de España entienden que este cambio se adopta únicamente para evitar que los bancos españoles salgan mucho mejor que los de otros países y que se reconozca el esfuerzo de saneamiento que ha realizado el sector. «La normativa es idéntica a la de los demás países, simplemente hay un mes de diferencia, así que el supervisor no entiende por qué al resto de la banca europea le permiten aplicarla y a la española no».
A tanto llegó esta indignación que llegó a pedir a las entidades sometidas a los test que mantuvieran las plantillas ya enviadas con los criterios que se habían comunicado inicialmente, ya que consideraba que eran los válidos, según confirman varias fuentes al tanto de la situación. No obstante, la sangre no llegó al río: finalmente el Banco de España se doblegó y las entidades volvieron a enviar las plantillas de acuerdo con los nuevos requerimientos del BCE. Es aplicando el criterio fully loaded (con todas las deducciones que exigirá Basilea III en 2019) del fondo comercio, en vez del phased in (con la deducción exigida por la ley en el momento de los test) que imponía el Banco de España.
Un portavoz del Banco de España asegura que no puede haber ningún enfrentamiento con el BCE ya que el Banco de España es parte del Eurosistema y las entidades envían la información de los test a través del supervisor español. Asimismo, niega que se haya instado al sector a incumplir los requerimientos impuestos por Fráncfort para el ejercicio.
Guerra de poder
Sin embargo, el sector afirma que el enfrentamiento no se circunscribe a este cambio de norma. «Los bancos centrales nacionales no quieren ceder todavía su poder y Fráncfort lo quiere ya; el resultado es que nos piden todo por duplicado y nos están haciendo trabajar una barbaridad», explica el presidente de una de las entidades sometidas al examen. «Esperemos que a partir de noviembre, una vez que hayan pasado los test y se haya producido el traspaso de poderes, todo vuelva a la normalidad», añade.
Los más perjudicados por la medida son los que más fondo de comercio han generado en los últimos ejercicios, bien sea mediante adquisiciones, bien mediante ventas de participaciones superiores al 51%, puesto que el 49% que queda en sus manos debe ser valorado al precio de venta, con el consiguiente fondo de comercio. En esa lista se encuentran Popular, Sabadell y Santander, como también informó El Confidencial. Más allá de las entidades concretas, el cambio de las reglas de los test a última hora confirma los temores de buena parte de la banca española. «Salimos demasiado bien, y eso es lo que nos preocupa», confesaba hace dos semanas el presidente de una de las entidades sometidas a las pruebas del BCE.
En todo caso, nadie espera que este cambio vaya a hacer suspender a nadie: el sector estaba convencido hace tres semanas de un aprobado general en los test por los mensajes que le llegaban desde el BCE y el Banco de España, algo que ratificó el propio Linde en Washington el pasado viernes, según informa Bloomberg. «Los bancos españoles aprobarán los test de estrés sin ninguna dificultad», aseguró el gobernador.
Fuente: http://owl.li/CMQAS

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