Cuatro entidades bancarias controlan casi el 60% de las oficinas de la provincia

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Unicaja, Santander, Cajamar y Caixa acaparan protagonismo en el mapa financiero tras la oleada de fusiones de los últimos años
José Vicente Rodríguez 14.09.2014
Las múltiples fusiones bancarias producidas en los últimos años y la reducción de las redes de oficinas ha reforzado aún más el predominio de las entidades financieras más arraigadas en Málaga. El número de actores que operan en el mercado ha bajado sensiblemente (si en 2007 había unas 45 entidades diferentes en la provincia ahora sólo quedan apenas 30) y, aunque es cierto que todos han cerrado oficinas en mayor o menor medida, el resultado es que el peso de los grandes es cada vez mayor.
Así, tan solo cuatro entidades –Unicaja, Cajamar, Caixa y Santander– concentran actualmente cerca del 60% del parque de oficinas de Málaga cuando en 2007 su representatividad era del 44%, según los datos recopilados por este periódico en la Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA).
En concreto, estas cuatro sociedades acaparan alrededor de 560 de las cerca de 970 sucursales de la provincia. La malagueña Unicaja cuenta con 220 oficinas y un 22,5% de cuota de presencia, lo que la mantiene líder dando cobertura al 99,2% de la población, según explican fuentes del sector. Le siguen Cajamar, con 131 sucursales, Santander, con 111 y Caixa, con 98. Por detrás de estas cifras se sitúan el BBVA, con 73, y el Popular, con 68. Del resto de entidades, ninguna supera las 50 sucursales.
430 sucursales menos en 6 años
El creciente protagonismo de las cuatro entidades más representativas se explica también dentro del drástico proceso de reducción de oficinas que viene ejecutando la banca desde el estallido de la crisis. Los máximos se alcanzaron en el año 2008, cuando llegó a haber más de 1.400 sucursales en la provincia. A tal cifra se llegó porque desde el año 2002, y coincidiendo con el inicio de la fase más expansiva de la economía, los bancos y las antiguas cajas de ahorro incrementaron en ese periodo un 40% sus oficinas.
En parte, el fenómeno se debió al aterrizaje en Málaga de muchas entidades de otras comunidades autónomas con escaso arraigo hasta ese momento en la provincia pero que llegaron para competir sobre todo en un terreno: la concesión de hipotecas para las miles de nuevas viviendas que estaban saliendo al mercado. Pero el estallido de la burbuja inmobiliaria a finales de 2007 y la paralización de las ventas de viviendas generó un desastre en el balance de la mayoría de las entidades financieras y dejó también en entredicho ese amplísimo parque de oficinas, algunas de ellas abiertas únicamente para atender los créditos inmobiliarios de una promoción de la zona. Fue entonces cuando los bancos iniciaron el cierre de sucursales, motivados también por la oleada de fusiones y el hecho de que en muchos barrios coincidían oficinas de las dos entidades que se unían. De momento, se han clausurado más de 430, un 30% del total. Quedan ahora 970, con lo que se ha suprimido ya el equivalente a lo que se abrió durante la fiebre inmobiliaria. Algunas voces en el sector, no obstante, advierten de que las clausuras tendrá aún continuidad durante los próximos meses. «Antes se abría una sucursal en una zona para tener más presencia geográfica o porque estaban otras entidades y había que estar también. Eso se ha perdido. Ahora lo que prevalece es la rentabilidad de las sucursales. La que no sea rentable, cerrará», afirmaba hace unas semanas el vicedecano del Colegio de Economistas de Málaga, Antonio Pedraza, con una amplia trayectoria el sector de banca. El problema es que hay zonas de Málaga, sobre todo en la Serranía de Ronda o en el interior de la Axarquía, con pedanías e incluso municipios que se han quedado sin oficinas, un riesgo que se conoce como «exclusión financiera».
Fuente: http://owl.li/BvvZT

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