BBK evita detallar el ajuste laboral en Cajasur

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La diferencia de gestión entre ambas entidades salta a la vista. Mientras que la BBK tiene 2.430 empleados para gestionar una entidad de casi 30.000 millones de activos, Cajasur, mucho más pequeña con 18.000 millones de activos, cuenta con 3.012 trabajadores. Ayer el presidente de la BBK se reunió en Sevilla con el consejero de Economía, Innovación y Ciencia, Antonio Ávila, y a continuación despachó con el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, sobre la adquisición de Cajasur tras la intervención del Banco de España.

Ante las dudas y recelos que ha suscitado el desembarco de la entidad vasca en ciertos sectores, Fernández aclaró que está al margen de las batallas políticas, y que solo le mueven los números. «Nuestra apuesta es convertir a Cajasur en una de las principales cajas de Andalucía. De aquí no se va nada. Venimos a quedarnos y somos nosotros los que hemos decidido venir. No nos ha llamado nadie», subrayó. A continuación, informó de que las 31 oficinas de BBK en Andalucía y Extremadura comenzarán a operar bajo la marca de Cajasur. La entidad vasca decidirá más adelante si las oficinas de Cajasur en el resto del país permanecerán inalteradas o se integrarán en la red de cajas BBK.

El objetivo primordial de la caja vasca es implantar en Córdoba su modelo de negocio, que le ha permitido salir de las pruebas de resistencia como la caja española más solvente. Porque el primero de la lista (y cuarto en Europa) ha comprado al alumno más desaventajado. «La BBK es la caja más solvente de España. Punto», zanjó. El coeficiente de solvencia de BBK (un 22,2%) contrasta con el de Cajasur, que está a la cola en la clasificación de cajas con solo un 0,8% por sus riesgos asumidos mediante inversiones en la construcción. «La intención al invertir en Cajasur es generar los resultados equivalentes a esa inversión, y solo se pueden conseguir si el territorio en el que actúa Cajasur tiene crecimiento económico».

Fernández afirmó que su modelo de gestión permanecerá, a pesar de que el entorno es más industrial en Vizcaya que en Córdoba, de perfil más agrario. «Nuestro modelo es acompañar al cliente en lo bueno y lo malo», resumió. Por otra parte, el secretario general del PSOE en Córdoba, Juan Pablo Durán, culpó a la Iglesia, al PP y al sindicato mayoritario Aspromonte del «desastre» producto de la intervención en Cajasur. Mientras, el coordinador de IU, Diego Valderas, pidió a la Junta que exija a la BBK que no bancarice Cajasur y mantenga el empleo actual.

«La Iglesia es para los creyentes»
Los planes de la caja vasca BBK para Cajasur tienen un marcado carácter laico. Por eso tras la intervención del Banco de España, la Iglesia católica desaparece de los órganos de decisión de la entidad cordobesa y no tendrá ningún trato de favor como anterior propietario de la caja. «La relación profunda con la Iglesia es para los creyentes, y para empezar no me incluyo en el grupo», matizó ayer Mario Fernández.

El Cabildo catedralicio de Córdoba controlaba el 30% de los órganos de dirección y durante la negociación con Unicaja para la fusión frustrada había logrado una importante dotación económica anual (seis millones de euros).

La hoja de ruta de la BBK incluye mantener la obra social, pero con un perfil muy alejado del anterior, con un gran influjo desde la Iglesia. «Queremos modificar el contenido. Pondremos el énfasis en la inclusión social, con los microcréditos, la cultura y la juventud», aclaró Fernández. La obra social estará dirigida desde una fundación con sede en Córdoba, mantendrá el nivel de gasto, y estará dirigida por un comité de dirección integrado por trabajadores de Cajasur. Fernández pidió «ayuda a la ciudad para que [la fundación] sea suficientemente representativa». Para implantar el modelo de la BBK «habrá que prestar asistencia al comité de dirección para que puedan entender el modelo e implementarlo en su forma de funcionar», dijo.

Fernández descartó cualquier contacto con la Iglesia para abordar un acuerdo similar al que el Cabildo cerró con Unicaja para gestionar los seis millones de euros al año a través de una fundación.

 

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